
3. El teléfono resultó más fructífero para conseguir información aunque después de realizar demasiadas llamadas y pasar demasiado tiempo al teléfono. Lo más desesperante sin duda fueron las veces que mi llamada no fue contestada (unas veces porque no cogían el teléfono otras veces porque el sistema automático de atención directamente interrumpía la llamada después de decirme que en esos momentos no podía ser atendía y que llamara más tarde) y el ping-pong telefónico por el que tuve que pasar para ir recopilando la información que necesitaba.
Pero gracias a pasar tanto tiempo al teléfono fui aprendiendo a sortear obstáculos mientras trataba de avanzar. Por ejemplo, en un determinado nº de teléfono descubrí que era mejor tratar de entrar a través de cualquier opción del sistema automático (menos saturada o con alguien disponible para atender) en vez de tratar de hacerlo a través de la que llevaría directamente donde pretendía; de esa forma conseguía que un operador me redireccionara a la mía y ponerme a la cola sin que el sistema automático me echase por saturación. Y que nunca nunca tienes que colgar cuando hayas logrado que te redireccionen, no importa los minutos que te tires esperando y parezca que nadie vaya a rescatarte del limbo telefónico. No cuelgues, si lo haces será como caer en la casilla de la muerte en el "Juego de la Oca", tienes que volver a empezar.