inicio > Pizzas no estándar
Si digo "pizza", seguramente a todo el mundo se le venga a la cabeza algo como "base de masa con ingredientes por encima y de forma redonda".
Pues bien, acabo de descubrir en el supermercado una pizza cuadrada!!!???!!!.
¿Por qué CasaTarradellas ha sacado una pizza cuadrada? ¿Por qué han roto el estándar? Las pizzas son redondas, por Dios!
Mientras la miraba pensaba "¿De verdad es una pizza? ". Sí, eso ponía en el envase, y aparentemente la única diferencia con la pizza redonda similar en tamaño es una cuestión de peso: 85 gr. de más. "Y ¿sólamente eso?" Sospechaba que debía existir alguna razón más para haber tomado una decisión tan "radical" , pero por más que he mirado el envase no he descubierto ninguna otra.
Así que he tratado de imaginármelas: ¿sería más usable? No sé...las pizzas redondas se llevan bien con los platos redondos...A lo mejor resulta que lo hacen para optimizar su almacenamiento...??. Parece que en este caso la única razón para cambiar su forma habitual era proporcionar y comunicar un nuevo peso.
Por cierto, ¿quién compra una pizza por peso?, ¿no se compran más bien por tamaño (pequeña, mediana, familiar...)? Si digo "pizza de 415 gr." no creo a nadie se le venga a la cabeza una pizza mediana, mientras que si digo "pizza mediana" más o menos todo el mundo sería capaz de hacerse una idea. Puede que lo que esté sucediendo en este caso es que se esté comunicando una característica (el peso) a través de un elemento (la forma) que no tiene relación con ella, y por tanto se haga sospechar al consumidor.
¿Merece la pena modificar la apariencia habitual de un producto para comunicar una diferencia en sus características? Puede que sí, pero siempre que esa modificación sea capaz de evidenciar esa nueva característica; si no estaremos jugando en contra de la facilidad para reconocer ese producto y, de paso, en contra de la confianza que nos inspire. La facilidad de reconocimiento llevada a su extremo puede utilizarse demás para mimetizar un producto y aprovecharse de la identidad de marcas reconocidas. Por ejemplo marcas como ginebra Lirios, vermouth Mari Trini, ron Bacarli -prometo que estas marcas existen en España, sino fíjate en la próxima vez que pidas una copa- juegan claramente al equívoco no sólo con el diseño de sus envases sino con sus denominaciones.
La mayoría de las veces reconocemos productos a través de su forma de presentación sin detenernos a mirarlos en detalle; con eso juegan los que crean productos y quienes los ubican por ejemplo en las estanterías de los supermercados (merchandising).

Poniendo a prueba esa capacidad de reconocimiento hace un tiempo pudimos ver en Madrid una interesante exposición (Cocos ¿copias o coincidencias?) donde una diseñadora hacía el experimento de intercambiar los envases de varias parejas de productos que no tenían nada que ver, para poner de manifiesto cómo la apariencia puede llegar a confundirnos. Por ejemplo, un aceite para cocinar y un champú que intercambiaban sus envases, o un cacao en polvo y un detergente. (Foto "interceptada" a El cielo vacio ;-)